Los negocios aportan el dinero real, por fuera de los sueldos oficiales


Las heridas que dejò la lista de Poletti, trae a la luz otra pulseada política que se libra en el puerto municipal. Allí, Cortagerena, funcionario de confianza en Cultura, avanza con un viejo proyecto de «emprendedurismo», junto a su socio Roberto Pineda, esposo de Marcela Isarra, actual secretaria de Gobierno, una bandera que esconde su intención de controlar el espacio. Este proyecto, y otros que disputan el potencial del puerto de Ramallo, cubrirá la verdadera finalidad del cambio negociado para el puerto.
Hoy, la guardería náutica está en jaque: su existencia pende del hilo de un juicio que mantiene Lazaretti contra el municipio, y cuyo desenlace podría cambiar el mapa de intereses en la zona. Detrás de estos movimientos se perfila el nombre de Pablo Wosniak, quien fue designado en Desarrollo Productivo. Su arribo no responde a una planificación de políticas públicas, sino a una red de acuerdos con empresarios locales, que se ataron previo a las elecciones de 2023, desde donde se financio la campaña de Poletti, siempre con el objetivo de «aceitar» el camino de los retornos, según describen fuentes cercanas.
Uno de esos acuerdos, aún no oficializado, garantizaría el monopolio de las camas náuticas a Degliantoni, un empresario vinculado a la actividad desde hace años. El trato le permitiría quedarse con el negocio completo de guarda de embarcaciones una vez que Lazaretti deje el Puerto (casi un hecho, según los abogados), cerrando así uno de los convenios más jugosos del actual mandato.

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