Poletti y los nuevos ricos locales


La gestión del intendente Mauro Poletti parece haber encontrado su propio modelo de ascenso social exprés. En medio de un municipio con barrios anegados, escuelas desbordadas de necesidades y servicios básicos desfinanciados, se despliega un escenario donde el poder político parece no ahorrar en privilegios.
Actualmente, al menos cinco vehículos oficiales están a disposición exclusiva de funcionarios del Ejecutivo. Entre ellos, Agustín Di Bucci, Pablo Wosniak, el propio Poletti y dos nuevos Toyota Corolla asignados para uso discrecional del gabinete. A esto se suma el caso de Marcela Isarra, secretaria de Gobierno, quien cuenta con chofer disponible las 24 horas del día.
Lejos de buscar eficiencia o moderación, el Ejecutivo local parece regirse por una lógica de confort y discrecionalidad. Todo indica que el Estado no solo dejó de ser una herramienta de transformación social, sino que en algunos casos se ha convertido en una plataforma de bienestar personal para quienes lo dirigen.

Mientras tanto, la figura del intendente descansa cuando no esta en campaña, lejos del bullicio del centro. Poletti reside actualmente en Estrella Federal, un paraíso de lujo rural a 16 kilómetros de Ramallo, a donde se mudó y donde se casó hace tres meses. Ahí mantiene una rutina que incluye partidos de fútbol frecuentes con su círculo íntimo. Y encuentros con funcionarios provinciales y empresarios. Aunque no hay imágenes ni registros oficiales, ya que el hermetismo es absoluto, lo único evidente es el camino rural recientemente acondicionado, que une Ramallo con Estrella Federal. Un tramo de 16 kilómetros que luce como el mejor camino rural del distrito o del país, aunque solo lo transita, diariamente, el propio jefe comunal.
En una gestión donde sobran los actos públicos y escasean las explicaciones, la distancia entre el discurso de austeridad y la vida de privilegios se vuelve cada vez más difícil de disimular.

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