Pérez Millán, entre reclamos y promesas incumplidas
La localidad de Pérez Millán atraviesa un momento de profunda frustración. La falta de atención por parte de las autoridades municipales de Ramallo ha generado un creciente malestar entre sus habitantes, quienes se sienten postergados y olvidados. Los reclamos son variados y urgentes: desde problemas de seguridad vial en accesos clave hasta la carencia de servicios básicos y el deterioro generalizado de la infraestructura pública. Los vecinos denuncian que, mientras otras localidades del partido reciben inversiones en tecnología y eventos, ellos deben lidiar con cuestiones fundamentales sin resolver, lo que profundiza el sentimiento de abandono.
La indignación de la comunidad se intensifica con la situación en el cruce de la Ruta 51 y el acceso a La Violeta. Este punto, clave para la circulación diaria, permanece en la oscuridad, creando un riesgo extremo de accidentes. A pesar de que el Concejo Deliberante aprobó una resolución para solucionar el problema, la negativa del bloque oficialista a acompañar la medida, argumentando que la jurisdicción corresponde a otro municipio, desató una fuerte polémica. Esta disputa política, que desvía la atención de la urgencia del problema, aumentó el descontento de los vecinos, que ven cómo su seguridad queda en segundo plano.
El hartazgo también se refleja en la gestión de residuos y el estado de la infraestructura local. Los recurrentes incendios en un basural a cielo abierto, que cubren a la localidad con humo tóxico, han generado una evidente preocupación sanitaria. A esto se suma el mal estado de la sala de urgencias y la falta de soluciones en la delegación municipal, evidenciando un profundo deterioro de los servicios esenciales. La comunidad de Pérez Millán expresa su indignación en redes y espacios comunitarios, señalando que la falta de respuestas a sus reclamos más básicos es un reflejo de la desatención que sufren desde hace tiempo.
