Poletti: la propuesta de copia barata de San Nicolás como estrategia de campaña
El “gran proyecto” del municipio no es un plan de infraestructura. Es un render («tomar una foto» virtual de un modelo digital) . Una postal artificial que muestra cuatro esquinas de Villa Ramallo convertidas en una copia barata de San Nicolás: macetones, farolas, veredas anchas. Un decorado de $500 millones para engañar la vista en plena campaña electoral.
Mientras tanto, las fotos que circulan en redes muestran otra cosa: barrios enteros bajo agua, calles que se derriten en barro con cada lluvia, contenedores desbordados y vecinos aislados. Esa es la verdadera postal de Ramallo.
El contraste con San Nicolás es doloroso. Allí, la gestión se destacó por su planificación y ejecución real: asfalto en cada barrio, obras que cambiaron la vida de los vecinos. En Ramallo, la copia se limita a un croquis: la apariencia de modernidad sin contenido, el maquillaje sin gestión.
El trasfondo político es evidente. El oficialismo necesita mostrar algo frente al surgimiento de Hechos, un partido que habla de modernidad y progreso con propuestas concretas. La respuesta del municipio es pura cosmética: cuatro esquinas embellecidas para simular que hay gestión.
Pero el mensaje implícito es un golpe bajo al ciudadano: “miren qué lindas se ven estas veredas nuevas, aunque ustedes sigan hundiéndose en el barro”. No se trata de urbanismo, se trata de desprecio.
Así, mientras los vecinos reclaman lo básico —calles transitables, seguridad, limpieza—, el municipio apuesta a la seducción visual. Gasta millones en un decorado de cartón pintado, convencido de que una foto de campaña vale más que la vida real de los barrios.
El problema es que la realidad siempre termina filtrándose: el barro no se tapa con macetas, y la bronca vecinal no se calma con renders.