Ramallo en Oferta: Entregan un Paraíso turístico por monedas
Mientras que ahorcan con impuestos al sector productivo y comercial, otras áreas de gobierno parecen estar creadas para hacer negocios. En una maniobra que solo puede ser calificada de previsible, pero sobre todo escandalosa, el Palacio ejecutivo renovó el verano pasado, la concesión de Punta Ramallo hasta el año 2038, favoreciendo a un empresario de afuera, en lo que parece, un acuerdo entre amigos más que una renegociación en beneficio del pueblo.
Mientras los empleados públicos siguen con salarios planchados, el intendente se conmueve, y a través de Marcos Haedo, jefe de prensa municipal, informó que: “ante el rechazo de la oferta salarial por parte de los gremios, el ejecutivo entiende que es necesario y justo que los trabajadores reciba un incremento”, desde este mes y de un 2%, por decreto. Y solo antes de las elecciones.
Las oportunidades de cobrar impuestos para las arcas públicas, se aplican con reglas de “rifado de cánones” a quienes aceptan tratos que, permítaseme especular, son negocios para el ejecutivo y el círculo inmediato del intendente, si es que a su entorno les tocó una tajada.
La pregunta que me nace es inevitable: ¿quién gana con esto? Spoiler: no somos los vecinos.
La concesión de todo el predio incluye un extenso parque con cabañas que por contrato, ya son propiedad del municipio, y es este quien debe administrarlos en beneficio de los vecinos y de las arcas municipales. Piscina, parques iluminados, cabañas con servicios públicos, y lo más codiciado, su ubicación en el camino Viva el Rio, todo un paraíso entregado por un canon anual de apenas 600 mil pesos.
No es una Tomada de pelo. Es real.
Para ponerlo en perspectiva, estamos hablando del precio equivalente a un décimo de alquiler de un local comercial pequeño y precario. Sí, leíste bien. Mientras los comerciantes luchan por sobrevivir, este empresario pagará unos 50 mil pesos al mes por un complejo turístico de ensueño. Negocio redondo para un puñadito.
Esta jugada a espaldas del público, que se extenderá por 15 años, parece salida de un manual de corrupción bien aceitado. El canon anual a precio de remate es la punta del iceberg. Según trascendió, la «comisión» por cerrar este trato tal vez debió superar 30 veces ese valor. Es decir, alguien —o mejor dicho, tres o cuatro— siguen haciendo caja mientras el pueblo ve como retribución, una cancha de vóley sobre arena, frente a “El Destino”, dos jueguitos nuevos en la plaza del estibador, fiestas y muy poco más.
Lo más irritante es que este negocio blindado no solo es rentable desde el primer minuto, sino que además está protegido de cualquier riesgo: inflación, devaluación, cambios de gobierno o inspecciones, no serán problemas para el concesionario. El mini turismo funciona aun en el peor momento. El concesionario podrá facturar tranquilo, sin costos, por los próximos 15 años. Mientras tanto, los ingresos municipales estarán atados y condenados, sin oportunidad de mejorar, para los próximos cuatro intendentes.
Un patrón repetido
El «UNO», como lo llaman al intendente en la intimidad de la gestión, se frota las manos. La entrega se realizó por bastante menos del 10% de su valor, según agentes inmobiliarios locales consultados, maniobras que Poletti parece haber aprendido cuando militaba la entrega de empresas estatales en los ´90, siempre muy por debajo del precio de mercado, que como consecuencia genera una pregunta obvia para cualquiera ¿hubo algún dinerillo por debajo de la mesa? .
El malestar interno en el propio gobierno, y con las traiciones a la orden del día, trascienden públicamente posibles negociados y maniobras oscuras, que la oposición no sabe o ,no la dejan detectar en un presupuesto como el del año pasado, cuestionadisimo y blindado al acceso público.
La política de Poletti, una vez más, ha demostrado ser el gran circo para entretenernos, endeudarnos y, claro, robarnos.