Ramallo frente al barro y la desilusión
Una vez más, las fuertes lluvias dejaron en evidencia la precariedad de la infraestructura en varios barrios de Ramallo. Calles inundadas, vehículos atascados y casas anegadas se convirtieron en la cruda realidad para los residentes de La Laguna, Sánchez, Traverso, Pérez y Don Antonio, entre otros. La indignación de los vecinos crece, quienes denuncian que las soluciones ofrecidas por las autoridades son insuficientes y se limitan a la época de campaña electoral.
Las imágenes que circulan en redes sociales son elocuentes: vehículos encajados en el barro y familias imposibilitadas de salir de sus hogares. «Saben que mi barrio se inunda. ¿No existe la posibilidad de que acomoden las calles, los desagües?», se pregunta una vecina de La Laguna, visiblemente frustrada. «Esto pasa hace mil años. No creo en el relato de que tapan las alcantarillas, y es mas estoy segura que lo han hecho los mismos que hoy nos gobiernan para echar culpa a la oposición».
La problemática es recurrente y afecta la vida diaria de los ramallenses. «Queremos salir a trabajar, estudiar, o lo que sea y tenemos que meter los pies en el agua, en el barro», se queja otro residente. «Esto pasa hace mucho tiempo. Sea el gobierno que sea, nosotros de este lado seguimos igual. La verdad, ya no sé a quién darle mi voto».
La falta de soluciones a largo plazo ha generado un profundo descontento y una sensación de abandono entre los ciudadanos. «Comparto tu opinión… están subestimando al votante», reflexiona un vecino, sumándose a la crítica. Otro señala la ineficacia de los trabajos realizados: «hagan algo bien si quieren votos. Hicieron las cunetas, dejaron toda la tierra al lado, se vuelve a tapar todo, un desastre».
Las quejas de los vecinos no son solo por las incomodidades momentáneas, sino que reflejan un hartazgo ante lo que perciben como una falta de compromiso genuino por parte de las autoridades. Sienten que sus necesidades solo son atendidas en tiempos electorales, cuando los políticos buscan ganar su confianza.
Quizás sea el momento de que el municipio comience a pensar en los vecinos de Ramallo como ciudadanos con derechos a vivir en un barrio digno, y no como simples votos que se pueden ganar con promesas vacías que, como bien saben, solo son eso: promesas. La gente de Ramallo no quiere discursos estudiados ni promesas; quiere calles transitables, desagües funcionales y soluciones duraderas que les permitan vivir con tranquilidad, sin miedo a que la próxima lluvia les arruine la vida.
